- Interlocutores que participaron en las mediaciones de Zapatero en Venezuela fueron testigo de las adulaciones del expresidente a la mano derecha de Maduro, reveló Economía Digital
No queda rastro de aquel José Luis Rodríguez Zapatero que fue llamado a finales de 2013 para actuar como un mediador equidistante entre el régimen de Nicolás Maduro y la oposición venezolana. Aquel Zapatero pasaba por ser un interlocutor cuyo único interés era forzar al régimen de Venezuela, plenipotenciario en el país sudamericano, a unas elecciones con garantías para todas las partes. Seis años más tarde, su posición es muy distinta.
Las críticas de Zapatero hacia la oposición venezolana se disparan en la misma medida en que crece su férrea defensa no sólo hacia el régimen chavista, en abstracto, sino a sus dos principales representantes: Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez, destacó Economía Digital.
La vicepresidenta de Maduro, que se reparte el poder junto con su hermano Jorge Rodríguez, sufre un acoso público y masivo en las redes sociales. Los anónimos, los enemigos acérrimos de la dictadura, esparcen un corrosivo sobrenombre: “Delcy, la fea”.
El ataque a su aspecto, sin ninguna relación respecto la forma cómo maneja el poder, llegaba a incendiar las reuniones de mediación entre en chavismo y la oposición en las que, ya entrado en 2017, Zapatero fungía como relator y mediador.
“Jorge (Rodríguez) llegaba de muy mal humor cada vez que en las redes sociales se atacaba a Delcy ‘por fea’. Entonces, Zapatero intentaba calmar los ánimos y no dejaba de repetir, en público y en privado, que Delcy era ‘guapísima y listísima’”, explica uno de los negociadores residentes en Venezuela que trató directamente con Zapatero en las reuniones dirigidas a consensuar un proceso electoral pactado entre el chavismo y la oposición, que nunca fructificó.
El idilio de Zapatero con Delcy y Maduro
Decía Oscar Wilde que la belleza está en el ojo del espectador. Y para Zapatero era Delcy, la guapa; Delcy la culta; y Delcy la lista. Y el idilio es correspondido. Delcy lo ha llamado en público “mi Príncipe”, un vocablo usado por las madres venezolanas hacia sus hermosos e inteligentes hijos pequeños.
Durante los últimos meses, Zapatero también ha elogiado al jefe de Delcy, Nicolás Maduro. En público y en privado. El expresidente del Gobierno ha asumido como propias las tesis del chavismo: Maduro no es un dictador ni tiene esa vocación de vivir rodeado de comodidades.
Vive en una casa sin nada de lujos. Es, más bien, un sitio cutre”, repetía una y otra vez Zapatero a los líderes opositores con los que conversaba en los tiempos en los que tenía el aval de ambos grupos para servir como mediador. Ahora, sólo puede conversar con el chavismo.
Rara vez aborda Zapatero el drama de los 5 millones de desplazados venezolanos
Zapatero parecía difundir la idea entre la oposición de que Maduro es un hombre humilde, sin grandes ambiciones. La imagen, que no resultaba creíble para sus interlocutores, choca con la vida de lujos y desenfreno que los hijos de los altos jerarcas del chavismo exhiben, sin pudor alguno, en las redes sociales.
El expresidente presume de haber viajado 39 veces a Venezuela. Y, por tanto, asegura conocer muy bien la situación. Explica que la realidad los medios de comunicación en España en relación con el drama venezolano es producto de la exageración de los periodistas españoles.
El expresidente raramente aborda el drama de los cinco millones de desplazados venezolanos que huyen del hambre y la miseria y minimiza las torturas denunciadas por otra expresidenta socialista, Michelle Bachelet, en su informe de Derechos Humanos elaborado para la ONU. Tan sólo suele referirse al casi millar de presos políticos para resaltar que logró liberar, gracias a su mediación, a un puñado de ellos.
Pero eso forma parte de sus hazañas pasadas. Zapatero, que quiso pasar a la historia como el gran pacificador de España, acude ahora a Venezuela de urgencia, cuando el chavismo ha disparado las alarmas por la reciente gira internacional de Juan Guaidó, que fue recibido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.