Muchos son mis exalumnos, otros colegas en el ejercicio docente o del derecho, algunos decanos en la facultad de derecho, y presidentes de salas en el TSJ, de quienes guardo de ellos su record en mis materias, que dicho sea de paso, se mantiene en avanzada y progreso, a pesar de la sordina que algunos magistrados han querido eludir, creando jurisprudencias, no horribles, sino horrorosas, que desdicen de la fanfarria que quieren imponer con el apoyo “irrestricto” y mordaz que dan al régimen del chavismo, ahora madurista.