Los aplausos atiborraron el hemiciclo del parlamento norteamericano. Todos por unos segundos eran adeptos de las mismas consignas. Republicanos y Demócratas parecían estar de acuerdos en un solo punto. Sentían una irresistible necesidad de normalidad hemisférica. Un fervor por lograr hacer realidad las esperanzas de los tenaces. Sí, se sintió apoteósico y real. No hubo brumas de dudas sobre ese momento.