Siempre hemos dicho que no podemos solos, siendo necesaria una coalición militar internacional de las potencias democráticas para finiquitar esta dictadura mafiosa chavo-madurista. Le temblaron las piernas a muchos cuando hablamos del TIAR en la Asamblea Nacional y todavía les tiembla con el artículo 187, numeral 11 constitucional. Se envalentonaban, creyendo que los Jorge Rodríguez honrarían el diálogo en República Dominicana, Noruega y Oslo. Hubo desmovilización ciudadana, objetivo negociado. Desestimulo a la protesta, jugando al terrorismo psicológico del régimen, bien planeado y realizado por expertos. Nunca quisieron dar, como no se dio, el debate parlamentario que todo el país esperaba. Significaba definir posturas y responder por los fracasos, aunque también reconocer una verdad gigantesca: solos no podemos, porque este régimen expresa un proyecto continental y extra-continental contra los principios y valores occidentales.