Luis Vicente León juzga exitosa la gira de Juan Guaidó pero advierte que si no trajo “algo distinto” fracasará como el año pasado

Hacer algo distinto a lo que no funcionó en 2019: Poner sobre la mesa una fuerza real para defender los derechos o mostrar un poder de presión más amplió (incluyendo aliados chavistas) para provocar una negociación de cambio, son los retos que debe enfrentar el presidente del Parlamento y presidente encargado de Venezuela, a su regreso al país.

Así lo planteó el economista y presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, en un post que publicó en su cuenta en la red social Instagram, en el que consideró como “exitosa” la gira realizada por Guaidó, sin embargo, advirtió que la misma es como “una obra de arte efímera que se desvanece muy rápidamente”, en caso de que el líder opositor no haya traído “algo distinto a lo que ya existía antes de salir”.

Luis Vicente León precisó como “éxitos evidentes que enervan a sus enemigos (dentro y fuera)”, los siguientes elementos:

  • Relanza su protagonismo político (que había sufrido desgaste luego de una lucha ardua sin lograr el sueño de la mayoría de la población: el cambio de gobierno)
  • Fortalece la simbología de su liderazgo nacional, refrendado por los principales líderes mundiales
  • Afianza sus alianzas internacionales
  • Renueva las esperanzas de cambio en la población venezolana.

Señalo que esos cuatro “objetivos cumplidos son positivos para él, para la oposición y para la lucha por el rescate de la democracia”.

No obstante, Luis Vicente León alertó que esos eventos, si no aplica estrategias distintas a las que aplicó el año pasado, no pasarán más allá “de los discursos de respaldo internacional, que ya tenía; o el reconocimiento a su presidencia interina, que ya tenía; o la deslegitimación del gobierno de Maduro, que ya había ocurrido; o la agudización de sanciones generales, económicas y financieras que ya existían y cuyo fracaso es históricamente conocido y esperado”.

Aseveró el director de Datanálisis que el reto de Juan Guaidó y la oposición es “concretar su oferta de cambio”, lo que es imposible que ocurra si no aplica fórmulas distintas a las que no le dieron resultado en el pasado.

Para Luis Vicente León, “el éxito real no está en reanimar esperanzas, si estas no se pueden concretar en resultados. La gran incertidumbre es si Guaidó trae bajo la manga una nueva fuerza que le permita movilizar a una población, que hasta ahora luce agotada o una alianza internacional distinta, que incluye a los aliados del chavismo, para presionar una negociación política real que nos conduzca al rescate de los derechos políticos y ciudadanos”.

Insiste el analista en que “si hay algo nuevo, que debemos ver en breve, el juego está vivo y vale la pena jugarlo. Si en cambio, los logros son sólo ratificación de lo anterior y no hay espacios para nada nuevo, ni en la lucha ni en la negociación, sería absurdo y loco esperar un resultado distinto al que ya había y que es evidentemente malo”.

 

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¿Qué logró Guaidó? Tuvo exitos evidentes, que enervan a sus enemigos (dentro y fuera): Relanza su protagonismo político (que había sufrido desgaste luego de una lucha ardua sin lograr el sueño de la mayoría de la población: el cambio de gob); fortalece la simbología de su liderazgo nacional, refrendado por los principales líderes mundiales; afianza sus alianzas internacionales y renueva las esperanzas de cambio en la población venezolana. Todos estos objetivos cumplidos son positivos para él, para la oposición y para la lucha por el rescate de la democracia. Pero todo esto es también una obra de arte efímero, que se desvanece muy rápidamente, si Guaidó no trajo consigo algo distinto a lo que ya existía antes de salir. Algo que vaya mucho más allá de los discursos de respaldo internacional, que ya tenía; o el reconocimiento a su presidencia interina, que ya tenía; o la deslegitimación del gobierno de Maduro, que ya había ocurrido; o la agudizacion de sanciones generales, económicas y financieras que ya existían y cuyo fracaso es históricamente conocido y esperado. Guaidó y la oposición tienen el reto de concretar su oferta de cambio, y este no puede ocurrir haciendo lo mismo que ya se hizo todo un año, sin resultados. El éxito real no está en reanimar esperanzas, si estas no se pueden concretar en resultados. La gran incertidumbre es si Guaidó trae bajo la manga una nueva fuerza que le permita movilizar a una población, que hasta ahora luce agotada o una alianza internacional distinta, que incluye a los aliados del chavismo, para presionar una negociación política real que nos conduzca al rescate de los derechos políticos y ciudadanos. Si hay algo nuevo, que debemos ver en breve, el juego esta vivo y vale la pena jugarlo. Si en cambio, los logros son sólo ratificación de lo anterior y no hay espacios para nada nuevo, ni en la lucha ni en la negociación, sería absurdo y loco esperar un resultado distinto al que ya había y que es evidentemente malo. Esta es una realidad como un templo (más allá de las emociones y deseos), que no intenta proyectar sino plantear los retos gigantes del futuro, que deseamos ver superados. Foto: @dieguisimo

Una publicación compartida por Luis Vicente Leon (@luisvleon) el 12 de Feb de 2020 a las 6:32 PST

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Author: El Reportero Anónimo