En la Torre Viasa el olor a aceite quemado y plátanos fritos es la norma desde que decenas de las familias que la habitan encontraran en los llamados “tostones”, uno de los snacks favoritos de los caraqueños, un medio de subsistencia.Cada día se fríen en las calderas rebosantes de aceite cientos de kilos de plátanos verdes que luego se empaquetan a mano y se expenden por menos de 10 centavos de dólar en cada rincón de la capital venezolana: en parques, en hospitales, en quioscos, en el Metro. EFE/ Rayner Peña R.