Ramón Peña: Bernie

En cualquier país democrático la edad avanzada de un aspirante a gobernar no es necesariamente un factor crítico para considerar su aptitud para el cargo. Abundan los ejemplos de estadistas que con bastantes almanaques a cuestas han dejado huellas ejemplares por la claridad y determinación de sus ideas en la conducción del Estado. Citemos dos. Georges Clemenceau, con su firmeza y desafío a las vacilaciones de muchos, fue artífice del triunfo de Francia sobre Alemania en la Primera Guerra Mundial, tenía 77 años. Konrad Adenauer, con un claro discernimiento de la realidad, luego del desastre causado por el nazismo en su país y en el mundo, dirigió el prodigio del renacimiento material e institucional de Alemania, tenía 75 años cuando asumió la jefatura de Gobierno.

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Author: Pablo Perez