Hordas hambrientas uniformadas. Eso que llaman tan crudamente “carne de cañón” para una eventual, inverosímil, e irreal confrontación cuerpo a cuerpo con ejércitos foráneos. Risibles entes famélicos con ropa nueva, ancha y misteriosamente adornada con franjas y camuflajes de apariencia carnavalesca hacia lo militar. Eso es e
l “lucimiento” de los milicianos. En términos generales la milicia constituye el uso y abuso de gente desposeída para tareas elementales: cargar cajas del CLAP, vigilar colas, hacer que cuidan las filas de las escuelas y liceos a donde ya no acuden maestros, ni profesores, ni alumnos. Hacer bulto disparatado en las marchas y concentraciones de la dictadura es una de sus principales tareas; para una dictadura cada vez más necesitada de adoración humana agresiva en medio de su desdoro absoluto. No dudo que algunos milicianos sepan y puedan disparar y acudan con algún interés usable a los entrenamientos que les imparten acerca de cómo marchar, formar filas, y en procura de alguna disciplina.