“Sólo les pido calma y cordura” dijo el Presidente Eleazar López Contreras en el año 1.937 después de la muerte del dictador Juan Vicente Gómez. Con este lema pretendía hacerle entender a los actores políticos que pasar de una dictadura a una democracia no podía hacerse rápido y que se requería sensatez, pero sobre todo paciencia, para que los cambios se produjeran sin derramamiento de sangre.