Siempre hemos sostenido la tesis que Venezuela nació en una plaza pública, no en un cuartel. Primero fue el movimiento embrionario representado por los sueños de Gual y España, que terminaron enjuiciados, perseguidos y asesinados. Luego el episodio trascendental del 19 de abril escenificado desde un balcón frente a lo que hoy es la Plaza Bolívar de Caracas. Posteriormente, la pluma del insigne Juan Germán Roscio, junto a otros próceres civiles, plasmando en pliegos de papel el texto de la constitución que diera vida a la primera República de Venezuela.