En los países en los que el estado no es dueño del petróleo, la caída de su precio es un motivo de celebración para muchos. Considere aquellos productores que ahora están experimentando un shock externo por la caída de precios de lo que exportan, muchos de ellos verían un alivio en la caída del precio del petróleo, siendo este un insumo importante. El pensamiento estatista suele confundir la fortuna del estado con aquella de la sociedad en general. Pero, puede darse la situación en que aunque el estado le vaya mal, la sociedad en general prospere.