En Venezuela, estamos envueltos en una dinámica sociopolítica que empeora de manera vertiginosa con pronósticos dramáticos para el país en general, con un régimen desplazado en el poder, con una oposición obligada a una visión común de Venezuela, así como de modelo político, económico e ideológico para la convivencia y un pueblo huérfano de liderazgos aguas abajo, de orientación política que lo tiene a la deriva, sin rumbo propio, asociado a una ruptura profunda como cuerpo social; lo cual puede desencadenar un estado de anomia social sin precedentes en la historia patria que tienda a desconocer el estado de autoridad con un alto precio político para el régimen.