Venezuela en las últimas décadas ha sido el paraíso de las crisis. Por ello, es que de una en otra se nos ha ido la vida. Sin embargo, lo que ahora nos está tocando vivir, el advenimiento del COVID-19; no es más de lo mismo, no es una sandez adicional en el repertorio de nuestra tragicomedia. Tanto es así que, incluso en nuestros corazones rocheleros, esta pandemia es más fuente de ansiedad que de risas.