Hay quienes solo pueden ver progreso cuando señalan la circulación de dólares, la existencia de bodegones, el “arancel cero” y la privatización de empresas públicas para los enchufados. Sin embargo, lejos de la “Chinización” que la revolución del cinismo presenta como logro debemos resaltar que el progreso no se mide precisamente por esos indicadores, al contrario, progreso significa, además de mejoría de los ingresos, mejoras en la calidad de vida, en la realización personal y comunitaria.