En junio 15 de 1992 (United States v. Alvarez-Machain, 112 S. Ct. 2188) con votacion, seis a favor, tres disidentes, la Corte Suprema de Estados Unidos, afirmó la competencia de los tribunales penales de ese país para conocer y decidir la acusación contra el mexicano Humberto Alvarez-Machain. Todo pese a que este último, no había sido extraditado desde México, con apego al Tratado sobre la materia, suscrito entre ambos países sino secuestrado, literalmente, por varios matones mexicanos en territorio de México y desde allí, trasladado contra su voluntad a EE UU, donde fue capturado por las autoridades locales. El citado fallo de la Corte Suprema fue protestado de la manera más enérgica por el gobierno del entonces presidente, Carlos Salinas de Gortari.