Los efectos de COVID-19 han sido devastadores. La vulnerabilidad de la humanidad ante el Coronavirus ha sido quizás la mayor enseñanza de esta pandemia que lamentablemente parece a penas comenzar. No hay dudas que ha generado una crisis sanitaria jamás prevista. En Italia, en España, en Francia y en Alemania, países del primer mundo, ha sido hasta hoy casi imposible detener su avance, menos encontrar un remedio para curar a los afectados y todavía en pañales la vacuna que se ha anunciado para dentro de doce a dieciocho meses.