En el crudo relato, grabado con su móvil desde la unidad de cuidados intensivos del Hospital Hillingdon en el oeste de Londres, le suplica a los demás que se tomaran en serio el mortal COVID-19. Jadeando por la falta de aire y la tos, grabó un angustioso testimonio que envió como un mensaje Whatsapp a sus colegas advirtiéndoles que tuvieran cuidad