Cada día debo hacer un esfuerzo para ver los noticieros oficiales cubanos. Mi trabajo como periodista me obliga a sintonizar esos informativos porque en un país marcado por el control vertical de las noticias, hay datos y declaraciones que solo se publican en esos espacios televisivos o radiales. Aunque siempre hago acopio especial de paciencia para sentarme ante la pantalla, debo confesar que por estos días el trago está siendo mucho más amargo.