El petróleo ha seguido reflejando, una semana más, la enorme incertidumbre que tienen los agentes económicos sobre el futuro crecimiento económico una vez que la epidemia sea superada. Las dudas sobre la demanda en los próximos años son cada vez mayores, y han llevado a los futuros del crudo ligero americano (WTI) a su séptima semana de caídas en las últimas ocho, y a cerrar el pasado viernes en 18,12 dólares barril, sin fuerza para mantener ni siquiera el soporte de los 20 dólares.
