Venezuela lleva seis años seguidos, sumida en una recesión económica a la que se suman niveles de desempleo, hiperinflación y escasez nunca antes vistos. Lo peor, es que no hay visos de que quienes gobiernan tengan intención de resolver el problema. Y una minoría que asumió el liderazgo opositor parece no entenderlo y se niega a unir esfuerzos para superar los obstáculos.