En España, país en el cual la infraestructura de conectividad es densa y robusta incluso comparada con el resto de Europa, antes de la crisis del Coronavirus mostraba entre sus estadísticas que solo el 5 % de la fuerza de trabajo usaba la vía telemática para laborar. Obviamente, las cifras posteriores a la pandemia serán diferentes, pero si allá la incidencia del teletrabajo aún es pequeña lo más probable es que en Venezuela sea microscópica. No obstante, en vista de la previsible persistencia del Coronavirus en el horizonte, es relevante pensar en el teletrabajo como una opción a estimular para seguir económicamente activos incluso en el peor de los escenarios.