Así como en mis años mozos me encantaba la ciencia-ficción –y todavía me encanta-, después de viejo me fascina la política-ficción. Ambas hacen de alguna manera realidad las cosas que presentan. Es el ejercicio del concepto de la “profecía autocumplida”, siendo algo que termina por realizarse porque lo deseas. Aquellos con la suficiente edad recordarán como en los 60s todas las series de ciencia-ficción presentaban las llamadas telefónicas con video incorporado como de uso normal en un momento donde apenas las redes telefónicas pasaban los teléfonos de disco a tonos en los países desarrollados. En Venezuela solo teníamos teléfonos de disco. Ahora las videollamadas portátiles son de uso corriente como en la serie de dibujos animados futurista “Los Supersónicos” (“The Jetsons”) y “Viaje a las Estrellas” (“Star Trek”), incluso hasta mejores porque son gratuitas.