Las economías y las sociedades del mundo viven momentos dramáticos y alarmantes con motivo de la pandemia del coronavirus. El saldo en vidas humanas es aterrador: más de 2,7 millones de personas han sido infectadas y 193.930 han fallecido hasta el 24 de abril. Se han desvanecido más de 25 millones de empleos en la economía más poderosa y abierta del planeta: los Estados Unidos. Las bolsas de valor han perdido un 35% de su capitalización. El PIB de los Estados Unidos y la zona euro bajarán 4,1% y 6% en 2020. Se calcula que la demanda petrolera mundial, en abril, cayó 20 millones de barriles diarios (MMBD) de un total de 99,6 MMBD en 2019. El covid-19 ha dado lugar a una profunda reflexión planetaria acerca del despilfarro de recursos y de su incidencia sobre el ambiente y la salud de los seres humanos dentro de una sociedad tan consumista y ayuna de espiritualidad.