No solo de estupor vive el hombre en los tiempos de coronavirus. La vida en un país de primer mundo como España llevaba aparejada certezas, y detrás las cuales llegaron los migrantes. El éxodo venezolano solo ha dejado de entrar a España por el cierre de fronteras, y no por otra cosa. Pero es como si no pasara nada. Se siguen recibiendo llamadas de gente que espera que la crisis amaine. Pero hay problemas de fondo.
