En Venezuela la auténtica noticia de primer plano en los diarios, si los hubiera, no sería el virus chino, sino el hambre. De la Covid-19 hemos estado a cierto resguardo, hasta la fecha, gracias a que el virus viaja por líneas aéreas internacionales, las cuales, en su mayoría, han eliminado a Venezuela de sus itinerarios. Pero nuestra inseguridad alimentaria no viaja, es sedentaria. Se domicilió aquí desde el inicio del proceso “revolucionario” de liquidación del bienestar y se expande indetenible a cada vez mayores capas de la población.