Mucho se habla de la invasión e injerencia silente de organismos de inteligencia y militares extranjeros en Venezuela. Están presentes en todos los estratos de la sociedad, conocen las fortalezas y debilidades económicas, sociales y políticas, e intervienen directamente en la formación de venezolanos para la represión sistemática que viven mis compatriotas. Sobre todo, teniendo en cuenta cómo ha se ha incrementado la persecución e intimidación contra la población civil a medida que crece el malestar social, producto del hambre, las carencias del sector salud, la pobreza extrema, la falta de servicios básicos en más de 70% del país, que tienen que subsistir sin agua potable, sin luz, sin gas para cocinar, sin transporte, sin gasolina y con la inflación más alta del globo terráqueo.