Vladimiro Mujica: El chavista que llevamos por dentro

La narrativa y el lenguaje son elementos esenciales del mensaje político. Una verdad simple y evidente que mucha gente tiende a ignorar, confiriéndole un valor superior a las acciones que a las palabras. De hecho, la conocida frase “Un hecho vale más que mil palabras” debe ser cuidadosamente examinada cuando se refiere a la política y sobre todo a la percepción sicológica de la gente sobre el contenido de la narrativa. Mensajes increíblemente poderosos, que literalmente transformaron la historia del mundo, para bien y para mal, fueron construidos por individuos carismáticos, frecuentemente acompañados de un aparato de propaganda alrededor del mensaje. De hecho, uno podría afirmar que un proverbio más adecuado para definir el efecto invasivo y profundo del lenguaje y sus símbolos verbales en la política sea “La palabra crea”. En nuestra cultura occidental esta frase contiene una alegoría muy profunda al poder divino. La primera acepción del verbo “crear” en el DRAE es: Producir algo de la nada. Y como ejemplo de utilización, la frase: “Dios creó cielos y tierra.” Es decir, en Génesis, el Primer Libro de la Biblia, Dios creó con su palabra.

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Author: Pablo Perez