Mientras el coronavirus hace estragos en América Latina, otro enemigo -no tan pequeño- también gana terreno. El autoritarismo aprovecha la emergencia sanitaria y el temor de los ciudadanos para recortar libertades, aplastar derechos e imponer el férreo control sobre la vida cotidiana. En pocas semanas hemos retrocedido años y los pasos atrás pueden acelerarse en los próximos días.