La situación económica y calidad de vida actual, se deben tanto a que Venezuela nunca alcanzó un nivel medianamente óptimo de Industrialización, productividad y desarrollo, así también, a un progresivo y sostenido intervencionismo sobre el mercado de un estado oprobioso, más un ejecutivo nacional que en los últimos años, logró un nivel de ilegitimidad y podredumbre, que hace inviable cualquier proceso de recuperación.
En Venezuela, el deterioro de las instituciones, ausencia de poderes públicos independientes, la consolidación de redes criminales en los propios estamentos políticos y de poder, ocasionaron que el plano económico se desmoronara. La inversión, el financiamiento, la transferencia tecnológica, la innovación y el emprendimiento, no encontraron lugar para establecerse o hacerse efectivos.