La inseguridad es uno de los flagelos que más preocupan a los venezolanos. No ahora, cuando ciertamente se han incrementado, alarmantemente, los índices reveladores de la mortandad a manos del hampa en Venezuela, sino desde hace décadas. Por esa realidad Hugo Chávez desde las tribunas en las que se empinaba para hablar como aspirante a la primera magistratura nacional, prometió “acabar con la delincuencia”. La verdad es que eso no ocurrió, sino todo lo contrario, ahora tenemos un Estado forajido. Es la delincuencia la que está liquidando miles de vidas en un país dónde la falsa revolución de Chávez le ha tendido el impúdico manto de la impunidad.