La actividad política opositora en Venezuela siempre se ha movido en el marco constitucional y distantes de situaciones desestabilizadoras, de golpes de estado o de otros caminos irregulares, por el contrario, siempre se ha insistido en la posibilidad de instalar por consenso un gobierno de transición hacia la Democracia, para refundar las instituciones del Estado, facilitando los cambios que toda la sociedad reclama, incluyendo especialmente, el papel de la mujer y de la juventud; eso lo sabe el régimen.