En Venezuela impera un Estado mínimo totalitario presidido por el usurpador y la camarilla militar antidemocrática que lo sustenta; al no controlar todo el territorio nacional, se ven obligados a compartirlo con distintas mafias narcoterroristas de su misma calaña (somalización). Perdimos el país cuando constatamos el cierre de los canales pacíficos para resolver los conflictos. La receta natural de las elecciones democráticas para dirimir una crisis sin precedentes no es aceptada por los secuestradores del poder. Quedó claro que desde los tiempos del galáctico se impuso el cerco institucional y la no política; Carlos Andrés Pérez tempranamente acertó al caracterizar a la logia golpista de delincuentes.