La vida indeseable, por Antonio Sánchez García @sangarccs

Llegué a Venezuela cuando algunas encuestas internacionales la consideraban una de las sociedades más felices, si no la más feliz, del planeta. Razón más que suficiente para que decenas de miles de latinoamericanos – que huían del hambre y la represión -, y europeos – españoles, portugueses, italianos y muchos centro europeos sufrientes del insondable mal de la guerra – vinieran a sus costas con la decisión de no dar un paso atrás. No lo dieron.

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Author: Pablo Perez