Algunos suelen afirmar que los políticos siempre andan en la búsqueda de un mito que contribuya a fortalecer posiciones y las ideas de sus respectivas corrientes políticas. De modo que si al hecho al que recurren, que debe corresponder a un pasado remoto, está cargado de alguna gesta heroica mucho mejor y si, además, el evento es muy difuso, impreciso y verosímil, entonces el mandado está hecho.