En Venezuela lo noble y lo bello tienen una connotación muy particular. Por noble se entiende a aquél que actúa de buena fe y sin ninguna mala intención, incluso así se cataloga a quien es capaz de tolerar pasivamente actos crueles en su contra sin demandar la mas mínima revindicación de su dignidad. Peor aún, noble es el que se amolda a los caprichos y deseos mediocres de terceros; aquel que congraciándose con la posición de la mayoría zafia, busca quedar bien para tener aceptación. Por su parte, lo bello es un culto a la frívola y vacía personalidad de lo fatuo y trivial; es una exaltación obcecada de los atributos físicos implantados artificialmente como forma rápida de reconocimiento y aceptación.