Hermosas son las descripciones de colonizadores y viajeros sobre los predios del valle del gran río Variquecemeto, hoy espacio conocido como el Valle del río Turbio, donde como referencia podemos citar a Nicolás Federmann, cuando en 1531, destaca que el río “de color cenizo…”, “es de inusitada anchura y sus tierras son ricas y fértiles”. Más tarde, este vasto territorio será ocupado por extensos sembradíos de maíz y cacao.