Ante un gobierno de delincuentes, ¿cuál puede ser el espejo del país?. Un facineroso ejecutando arbitrariedades, violentando los derechos humanos y apoyándose en bandas armadas en los sectores deprimidos, como medio de control social, ha conducido a un país encendido por los cuatros costados, donde la banda de miraflores dispuso sus efectivos, dotándolos de armas de guerra y sofisticados equipos, que ahora apuntan contra sus propios creadores. Si los mayores traficantes de drogas despachan desde las instituciones oficiales, las megabandas de los barrios han optado por su autonomía y se han repartido el país, donde la extorsión, el secuestro y el narcotráfico son las banderas de su actuación.