Pudiéramos decir, que fueron muchos los sueños que nos hicieron enrumbar un futuro, que pese a muchos pensadores hoy día, no deben hacerse, porque hay que vivir “el aquí y el ahora”, sin embargo, quienes tuvimos hijos (as), nos forjamos esperanzas, en ocasiones incluso un poco exageradas, respecto a las futuras generaciones, al imaginarnos familias verdaderamente entregadas en su interacción diaria, siempre imaginábamos que nuestro comportamiento, de pensar un futuro forjado para nuestros hijos (as), nos conducirían por muchos senderos fragantes y llenos de virtud, tal como lo hicieron familias de incontables generaciones pasadas.