Ya la usurpación está resignada a los anuncios salariales, cada Primero de Mayo. Le importa un bledo que agrave la realidad social y económica del país, como ha ocurrido por siempre, porque lo que le importa es la demagogia populista de un momento que pagamos cada vez más caro los venezolanos. Momento que se esfuma, dejando un saldo impresionante de hambrientos y enfermos. Faltando poco, pretende regular los precios en dólares. Contra el más elemental sentido común, el decreto de aumento del salario nominal dispara todos los resortes de la inflación hasta los confines del espacio sideral. Esta bastardía es consciente, deliberada y culpable. El sojuzgamiento tal es el objetivo central. El promedio de los salarios mensuales expresados en dólares, en América Latina, es de tres dígitos; sólo Cuba y Haití, exhibe un bajo promedio de dos dígitos, pero los venezolanos ostentamos la desgracia de rondar entre dos y tres dólares. Los más variados indicadores internacionales, así lo corroboran con algunos matices o diferencias, pero todos coinciden en, apenas, un digito para Venezuela.