Han pasado varios días desde la horrible masacre de 47 presos, ocurrida el 1 de mayo en el Centro Penitenciario de los Llanos (Cepella), en Guanare, estado Portuguesa. A unos 500 kilómetros de ahí, y desde hace cinco días, dos bandas se enfrentan a plomo, algunos con armas de guerra, en el populoso sector de Petare al oeste de la ciudad de Caracas. Ninguno de esos dos hechos ha atraído la atención ni del Ministerio Público, ni del gabinete de Nicolás Maduro, ni de la dirigencia del gobierno nacional.
