“No realizaron las maniobras necesarias para la contención de los internos. Pudieron haber lanzado gases lacrimógenos, hacer disparos al aire. Pero no lo que ocurrió”.
Así lo admitió el fiscal general de la República designado por la Asamblea Nacional Constituyente, Tarek William Saab, al informar sobre las decisiones que ha tomado su despacho en relación a la masacre registrada le pasado 1ro de mayo en el Centro Penitenciario de los Llanos, ubicado en la ciudad de Guanare en el estado Portuguesa, donde 47 presos fueron asesinados, cuando protestaban por la falta de alimentos.
Al reconocer que el hecho fue mal manejado por las autoridades del recinto, Tarek William Saab confirmó que los presos fueron masacrados con “armas de fuego”, señalando que los funcionarios encargados de la custodia de la cárcel “no realizaron las maniobras necesarias” para contener el motín, por lo que fueron imputadas un total de nueve personas, cinco responsables de la seguridad del penal y cuatro reclusos.
Igualmente, el fiscal general informó que el director de ese recinto penitenciario, Carlos Benito Graterol, será imputado “por ser cómplice necesario en el delito de introducción de armas de fuego” en esa cárcel.