Antes de su detención en Cabo Verde a la mayoría de los venezolanos el nombre de Alex Saab no les decía nada, muy a pesar de haber estado en el radar del periodismo de investigación desde hace varios años. Aunque sorprende, se entiende, el régimen chavista se encargó de mantener bajo la sombra al hombre fuerte detrás de las importaciones de alimentos en Venezuela. Para ello se encargó de perseguir al grupo de periodistas que osó investigarlo, al punto de obligarlos a exiliarse y censurar sus sitios web para que ni si quiera su nombre se viera manchado. Lo máximo que llegaron a decir era que se trataba de un pleito privado y que el “empresario” colombiano era víctima de extorsión.