David Mendoza: ¡Se busca un problema para esta solución!

El sentido común nos indica claramente, que para que exista una solución debe existir en primera instancia un problema. Un problema que sea el resultado de analizar un fenómeno que genera una situación no deseada. Es decir, un problema que obliga a buscar una solución. Sin embargo, en política puede ocurrir y de hecho ocurre con frecuencia lo contrario. Soluciones que buscan desesperadamente problemas. Sé que suena un poco extraño. Sin embargo, imaginemos un presupuesto público para obras de infraestructura. Imaginemos que ese presupuesto pertenece a un municipio en particular. Imaginemos (aquí hay que hacer un gran esfuerzo) que la vialidad está en buen estado y que en la agenda social de la comunidad que habita ahí, no existen demandas por obras de infraestructura. Pero el dinerito está allí en el presupuesto, y el contratista aliado está esperando que le asignen vía emergencia (por la guerra económica) una obra sin licitación ¿Qué hacer? Se tiene una solución presupuestaria más no existe un problema que resolver. Quizá ocurra que el político responsable de la ejecución de dicho presupuesto, se invente que debe hacerse una plazoleta para adorar a la lluvia, y que, de seguro traerá beneficios a la comunidad, ya que “atraerá gente de otras comunidades que harán turismo en este municipio”. La plazoleta entra en la agenda política antes de estar en la agenda social. No surge de las necesidades de la gente, sino de las necesidades de un político. 

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Author: Pablo Perez