Los procesos electorales contemporáneos plantean una gama de desafíos y dificultades políticas y técnicas para los organismos electorales: algunos de los conocidos son el debilitamiento del apoyo a la democracia y la apatía manifestada en una baja participación electoral, pasando por la fiscalización del financiamiento de las campañas, la supervisión de los mecanismos de democracia interna de los partidos políticos, el cumplimiento de la paridad o la implementación de tecnología, hasta los mecanismos para garantizar la integridad y la transparencia electoral.