Aquel disparo con armamento de guerra, devastó la vivienda donde tuvo lugar “la Masacre del Junquito”, haciendo añicos su vida y la de sus familiares, al igual que a Oscar Pérez y su grupo, lo persiguieron, asediaron y sometieron brutalmente, no lo mataron, sobrevivió, tocándole reponerse en la cárcel de múltiples heridas que aún no han sanado.