Cualquier elección con el usurpador en el poder constituye una señal de normalización de un país que se encuentra sumido en un caos provocado por la corporación criminal. La mesita es algo vergonzoso que produce asco, sus representantes se dirigieron al TSJ usurpador para que declare la omisión legislativa y proceda a designar un nuevo CNE con miras a organizar unas elecciones parlamentarias. Resulta obligante para la dirección política de la disidencia interpretar el sentir colectivo y denunciar el despropósito llevado a cabo por unos pobres diablos tarifados al servicio de la ignominia. Cómo se puede llegar a un nivel de indignidad al de esos mercachifles de la política que sus nombres todos conocen. Cualquier sentencia que dicte el referido adefesio judicial emitida por unas personas que usurpan la condición de magistrados sería inexistente, nula e írrita.