Julio César Arreaza B.: Coronado de espinas

Ninguna gran misión vinieron a realizar los que faltaron a su juramento y escarnecieron a un pueblo que hoy exhibe la espalda surcada por los azotes, la barba arrancada de las mejillas y el rostro lleno de salivazos. Los ominosos jamás pudieron ocultar sus rostros patibularios, lo pretendieron al disfrazarse de ovejas y resultaron ser lobos rapaces.

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Author: Pablo Perez