Lo que en verdad estaba era el procedimiento. No se trata de los denominados trapos rojos tan de boga en una época. El plazo de las setenta y dos horas que el TSJ le dio al comité de postulaciones de la Asamblea Nacional, fue una maniobra distraccionista con un doble propósito: por una parte le permitía contar con el tiempo para resolver el diferendo planteado en torno a la presidencia del CNE y por otra animaría las expectativas de algunos sectores de la oposición sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo para elegir el organismo electoral. Acordaron mantener las conversaciones a sabiendas que no llegarían a ningún lado, porque ya habían convenido con la mesita la designación de los rectores tal como lo han venido haciendo en la mayoría de las oportunidades anteriores.