Un General de la República Bolivariana de Venezuela, después de estudiar en las academias, con postgrado y con treinta años de servicios en la Fuerza Armada Nacional, devenga un salario, incluyendo bonos, de aproximadamente Bs 3.500.000 mensuales, equivalentes a US$ 18. Por su parte, un Teniente Coronel recibe una remuneración mensual de Bs 3.000.000, es decir US$ 16. A ello probamente habrá que agregar el beneficio del IPSFA, el ticket de alimentación y uno que otro crédito que reciba del Banco de la Fuerza Armada. En cualquier caso se trata de una ofensa al honor militar, el hecho de haber depauperado el ingreso del oficial de la FAN. Y la situación es peor para los grados más bajos del escalafón como es el caso de los Tenientes, Capitanes y Mayores, o su equivalente en la Marina, para no citar el de Cabos y Sargentos, cuyos ingresos son indignantes. Allí está el germen para conductas indebidas por parte de la gente de uniforme. Esos salarios de hambre son una incitación al delito.