¿Por qué no es peligroso el 5G? Aquí los detalles

 La nueva conectividad 5G, no va perjudicar al ser humano y aquí te explicaremos la acusación de el cantante Miguel Bosé sobre Bill Gates, ya que tiene un punto de partida (por muy extraño que parezca).

No, el 5G no es peligroso

El coronavirus ha coincidido casi de forma exacta con la llegada progresiva de las redes 5G. Los amantes de las teorías conspiranoicas han visto en esta relación la excusa perfecta para lanzar su más famosa consigna: que el 5G provoca coronavirus, y que la enfermedad se transmite a través de estas redes. Otros conspiranoicos se limitan, simplemente, a hablar de los problemas de salud que encierra el 5G.

Las redes 5G no tienen en absoluto que ver con el coronavirus; los virus no se transmiten a través de estas redes, y no hay ninguna prueba científica que haya sido capaz de hallar una correlación entre el 5G y el coronavirus. Es básicamente imposible que puedas contraer coronavirus exponiéndote a redes 5G.

Pero, ¿qué ocurre con las redes 5G como tal? ¿Son peligrosas? Lo cierto es que no. Numerosos estudios y reportes, como el de la IEEE Future Networks explican el por qué las radiofrecuencias de esta clase no son perjudiciales en absoluto para el ser humano. Pese a que las antenas 5G sean más pequeñas y estén situados en lugares más cercanos a los usuarios, no hay riesgo para las personas.

Uno de los beneficios de estas estaciones 5G es que no transmitirán tanta potencia. Por lo tanto, el impacto o radiación al que las personas quedarán expuestos será sustancialmente menor; operará en bandas más cercanas al segmento del espectro, por debajo de 6 GHz.

Debido a que la radiofrecuencia de los sitios celulares está en el espectro de radiación no ionizante, esta radiación no puede dañar al ser humano o causar cáncer. El único problema que puede generar es un aumento de temperatura en el tejido, y en casos de sobreexposición extrema sí pude ser perjudicial, y esto es un caso extremísimo.

Las ondas que usamos hoy en día no suponen un riesgo. La tecnología necesita de menores niveles de energía que el 4G. Según la Comisión Internacional de Protección de Radio no ionizante, una organización independiente, el nivel máximo de radiofrecuencia al que alguien podría estar expuesto al 5G «es tan pequeño que no se ha observado ningún aumento de temperatura hasta la fecha».

Bill Gates y las vacunas

Otra de las alocadas afirmaciones de Miguel Bosé responde a una donación del Gobierno español a Gavi, una organización internacional, una «Alianza Global de Vacunas» que pretende «crear un acceso equitativo a las vacunas nuevas y subutilizadas para los niños que viven en los países más pobres del mundo».

Esta es una asociación mundial entre sectores públicos y privados para la compra de vacunas destinadas a países en vías de desarrollo. No es una farmaceútica como asegura Bosé.

El Gobierno de España realiza esta donación para la creación del «ACT Accelerator», una colaboración global para acelerar el desarrollo y producción de vacunas contra el COVID-19. Miguel Bosé usa el argumento de que GAVI es propiedad de la fundación Bill & Melinda Gates, la organización sin ánimo de lucro de Gates.

Bosé explica que India expulsó a la fundación por la supuesta parálisis de miles de niños que usaron sus vacunas. Algo que es totalmente falso, más aún incluso que el argumento de que Gates está desarrollando vacunas con microchips.

Según Bosé, Gates está detrás de un proyecto para inyectar nanobots y chips de control mental en vacunas.
 Bosé alude a una hemeroteca que nunca exisitió; Bill Gates no pretende implementar microchips en humanos y mucho menos ha hablado sobre tales planes en ningún sitio.

Como ya hemos dicho en anteriores ocasiones, es importante no dar visibilidad a estas teorías de la conspiración, ya que pueden ser tremendamente perjudiciales para la salud pública debido a la repercusión de la que gozan estos artistas. Siempre que te pasen información de esta índole, verifícala con hechos antes de compartirla.

Con información de:El Español.

Clique aqui para ver articulo original en CCNES

Author: El Reportero Anónimo